RIESGOS DE LOS TRANSGENICOS PARA EL MEDIOAMBIENTE
- Reducción de la biodiversidad debida a la agresividad de los caracteres competitivos que las plantas transgénicas expresan frente a la flora y la fauna.
- Dispersión de los transgénicos por vías de polinización, con riesgo de diseminación de genes de resistencia a herbicidas por ejemplo. “Malas hierbas” resistentes a los herbicidas totales aparecerán y requerirán el uso de pesticidas aún más tóxicos.
La dispersión también generará la transferencia de la propiedad transgénica a cultivos nativos, criollos o plantas silvestres emparentadas: a través de la polinización cruzada (por el viento o los insectos polinizadores) cruzándose entre sí y convirtiendo a cultivos convencionales en transgénicos.
El fenómeno de transferencia horizontal se refiere al intercambio de información genética entre especies no relacionadas entre sí. Este fenómeno se da a nivel vegetal de forma natural y se ha detectado que también se produce de especies transgénicas a otras no transgénicas, incluso bacterias y virus del suelo.
- Se plantea también la cuestión de la coexistencia de distintos sistemas agrarios puesto que culturas que no utilizan transgénicos pueden contaminarse.
- Adaptación de los depredadores (insectos) a las toxinas transgénicas, las cuales se volverán ineficientes y destrucción de insectos auxiliares útiles.
- Impacto sobre otros insectos : la Universidad de Cornell ha demostrado en 1999 que el polen de algunos cultivos transgénicos -maíz, por ejemplo-, puede matar a las orugas de otras especies (como la mariposa monarca) y reducir la abundancia de heterópteros, abejas, aves y carábidos depredadores.
- Modificación posible de microorganismos del suelo
- Incremento de la contaminación por los pesticidas : por ser genéticamente resistente a los pesticidas, los cultivos transgénicos (ej.: la soja resistente al herbicida glifosato) son fumigados con cantidades hasta tres veces mayores que en los cultivos convencionales y, al crear resistencia en plagas, obliga a los agricultores a combinarlo con agroquímicos mucho más tóxicos.
Un 71% de las plantas transgénicas son plantas previstas para soportar tratamientos herbicidas y 28% son plantas previstas para secretar su propio insecticida. En efecto, las plantas transgénicas fueron presentadas al público como plantas destinadas a solucionar, además del hambre en el mundo, los problemas de contaminación por los pesticidas, reduciendo el uso de éstos en la agricultura.
Ahora bien, las empresas de la agroindustria vieron, con la explotación agraria industrial de los transgénicos, la posibilidad de aumentar la venta de algunos pesticidas con la comercialización de plantas transgénicas resistentes a estos herbicidas particulares, como el famoso Round Up.
El principio es simple: cuando semillas son tolerantes a un herbicida, son las únicas que lo soportan y el producto matará todas las demás “malas hierbas” del campo. Para las empresas, el beneficio es doble ya que venden a la vez su semilla transgénica (más costosa que la semilla clásica) y sus pesticidas. La cultura de la soja transgénica resistente al RoundUp en los Estados Unidos condujo a un aumento de las ventas de este herbicida del 72% desde el año 1997.